HISTORIA


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RAMOS MEJIA:

Es una ciudad Argentina del Partido de La Matanza ubicado en la Provincia de Buenos Aires, se encuentra a unos 15 kilómetros aproximadamente del Congreso de La Nación. Desde el Congreso se llega a Ramos Mejía siguiendo la avenida Rivadavia luego de pasar por la localidad de Ciudadela.

Es la Localidad que más comercios ha tenido históricamente, por lo cual en el año 2008 ha sido declarada «La ciudad del comercio».

Haciendo una proyección del Censo 2001 es probable que la ciudad cuente con unos 140.000 habitantes en la actualidad. Aún no hay datos precisos del censo del año 2010.

HISTORIA

El antiguo pueblo de Ramos Mejía por la Ley Provincial Nº 6802 del 17 de septiembre de 1964 que fué promulgada a los 4 días siquientes se declara ciudad de Ramos Mejía.

Para comenzar a contar la historia de Ramos Mejía debemos remontarnos a mediados del siglo XVIII cuando se produce la llegada de Don Gregorio Ramos Mejía, cuyo origen era sevillano, al Río de la Plata. Don Gregorio tenía trece hijos, siete mujeres y seis varones, uno de sus hijos llamado Francisco Hermógenes que había nacido en 1773 a los 26 años partió hacia el Alto Perú, buscando mejores horizontes de trabajo, y en la ciudad de La Paz contrajo matrimonio con Doña María Antonia Segurola.

Luego de dos años de casarse toman la decisión de regresar a la Argentina y destinar parte de la fortuna que habían traído del Altiplano en adquirir a Don Martín José de Altolaguirre Comisario de Guerra y Factor Juez Oficial Real, una gran extensión de tierras en la zona de La Matanza, que se escrituró el 25 de octubre de 1808. Estas tierras se extendían como forma de cuadrilátero desde el río Matanza hasta los montes de tala que llegaban al Palomar de Caseros, con una superficie de más de seis mil hectáreas. Entre sus límites se hallaba todo lo que hoy constituye la parte urbana de la ciudad de Ramos Mejía.De esta forma se inició en la zona la dinastía de los Ramos Mejía.

Los Ramos Mejía tenían una forma muy particular para interpretar los evangelios, Francisco H. Ramos Mejía era considerado el responsable de producir el primer cisma religioso del país luego de enfrentarse con el Padre Castañeda. Por este motivo a principios de 1821, las autoridades nacionales lo confinan a vivir en «Los Tapiales» que era el casco de la chacra , que actualmente es la zona donde se ubica el centro de la ciudad de Ramos Mejía. Esta medida deterioró su ánimo, empeoró su salud y esto hizo que se apresurara su muerte, que ocurrió el 5 de mayo de 1828, cuando apenas tenía 55 años de edad.

Del matrimonio de Francisco H. Ramos Mejía no hay documentos que demuestran cuantos hijos nacieron, pero si se sabe que lugo de la epidemia de fiebre amarilla, sobreviven solo cinco hijos, uno de sus hijos hacia 1840 fue degollado en Córdoba, después de la batalla de Quebracho Herrado en la que había sido prisionero. Los otros dos hijos varones, Matías y Ezequiel Ramos Mejía, regresaron del exilio a Buenos Aires; la hija Marta Ramos Mejía se casó con Francisco B. Madero, y su otra hija Magdalena Ramos Mejía, contrajo matrimonio con Isaías de Elía. A partir de allí la chacra quedó en manos de la viuda, María Antonia Segurola de Ramos Mejía.

Eran momentos difíciles que estaba pasando el país por la la anarquía y por las constantes luchas entre unitarios y federales. Por esa época la Provincia de Buenos Aires era gobernaba por el coronel Manuel Dorrego, quien fue fusilado el trece de diciembre de 1828 durante el drama de Navarro.

como consecuencia de los enfrentamientos de Puente Márquez entre Federales y Unitarios, y después de producirce el alzamiento de los «Libres del Sur» en Dolores, los hijos de Ramos Mejía: Matías y Ezequiel Ramos Mejía decidieron incorporarse a las fuerzas del General Lavalle y por el acto de firmarse el Pacto de Cañuelas, en el año 1829, hospedaron al General Lavalle en la chacra «Los Tapiales». como consecuencia de este hospedaje Juan Manuel De Rosas determinó la confiscación de la chacra, esta situación se extendió de 1840 a 1853. Cuando Doña María AntoniaSegurola de Ramos Mejía recupera la propiedad, se encontró con la realidad de que su chacra estaba perturbada por el vandalismo y los cuatreros.

Desde la batalla de Caseros, en 1852, y por el alejamiento de Juan Manuel de Rosas, el país seguí atravesando un período con mucha turbulencia política, pero se podía advertir un deseo generalizado por consolidar las instituciones y lograr crear un ambiente propicio al progreso económico. La chacra de la familia Ramos Mejía participó de ese proceso de reactivación.

Cuando tenía más de 70 años de edad Doña María Antonia Segurola de Ramos Mejía, tomó la decisión de dividir su patrimonio entre sus hijos. Entonces se dividió la zona entre los cuatro herederos, luego la familia ordenó que se realizara el trazado del pueblo. Por este efecto para dibujar dicho trazado se tomó como ejes hacia el sur los tres caminos que existían en ese momento que actualmente son las avenidas: de Mayo, Rivadavia y San Martín, se delinearon las calles a semejanza del dibujo aplicado desde la época de la Colonia a los nuevos puntos urbanos. Este dibujo se originó en las Leyes de Indias, que fueron dictadas por el Rey español en el siglo XVI, el mismo que estableció la división de módulos básicos llamados manzanas, de una parte del territorio.

En 1858 llegó a la zona de Ramos Mejía el primer tren que era denominado estación San Martín, ubicada donde actualmente se encuentra la estación Ramos Mejía de Trenes de Buenos Aires S.A., el primer tren era arrastrado por «la Porteña», con dos vagones de pasajeros más pequeños que un tranvía antiguo. Los Ramos Mejía advirtieron la importancia estratégica de la parada ferroviaria por ésto es que dan como donación cuatro manzanas para que se construyan los edificios públicos.

Doña María Antonia Segurola de Ramos Mefía muere el 4 de febrero de 1860.

A medida que fue transcurriendo el tiempo, las grandes extensiones de tierras de la zona en poder de los hermanos Ramos Mejía fueron cambiando de dueño por herencia o por venta de predios, además se produce la consiguiente parcelación de las propiedades.

En estas parcelas de propiedades se fueron asentando numerosas casas quintas con hermosos parques, en los cuales numerosas familias de muy buena posición económica y de apellidos reconocidos de la alta sociedad porteña construyeron residencias muy importantes para disfrutar del verano o para paseos de fin de semana. La zona se fue revalorizando y se logró un gran crecimientosgracias a las casas quintas que se usaban para veranear. De esta forma, esta zona para disfrutar del tiempo libre y el prestigio social fueron causas que pusieron a Ramos Mejía en un lugar de privilegio.

Además hubo factores muy importantes que ayudaron al crecimiento de la ciudad como ser: en 1904 el adoquinamiento de la Avenida Rivadavia, en 1913 la mejora de la Avenida de Mayo, en 1930 se produjo el pavimento, en 1921 llega a la ciudad el primer servicio público de transporte automotor de pasajeros, esa compañia es la que después se transformaría en la empresa Transporte Ideal San Justo, línea 96, en 1923 se realizó la electrificación del Ferrocarril Oeste en el tramo Once-Moreno que permitía combinar con el subte hacia la Plaza de Mayo. El slogan de esa época era: «del subte al tren sin cambiar de andén».
En 1925 una empresa denominada Furst Zapiola y Compañía remató un total de 25 manzanas en 502 lotes.
El crecimiento, la explosión inmobiliaria y la modernización no se detuvieron.

La casa quinta que correspondió a la señora Marta Ramos Mejía estaba a unos quinientos metros al norte de la estación ferroviaria de Ramos Mejía, lindando hacia el este y al norte con los campos de otro hermano, Don Matías Ramos Mejía, que luego pasaron al dominio de su hijo José María, casado con Doña Celia de las Carreras. Hacia 1900 la familia Madero vendió la quinta a la familia Narbondo, que la mantuvo en su poder hasta el año 1926, en que fue adquirida por el Colegio Ward.

En principio el colegio tenía una superficie de 72.445 m2 con una expesa arboleda e incluía un amplio caserón con paredes de 60 cm. de espesor, que aún se conserva rodeado por el parque del colegio. Tal vez sea el edificio en pie más antiguo de Ramos Mejía. En enero de 1944 el colegio Ward adquirió a los herederos de Don José María Ramos Mejía, un predio de 47.000 m2 adicionales y linderos a los que ya poseía. El colegio Ward actualmente existe sito en la calle Héctor Coucheiro 599 a 4 cuadras de la estación Ramos Mejía del Ferrocarril Domingo Faustino Sarmiento.

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Agradecemos las correciones aportadas por el prestigioso escritor Carlos Boragno

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